Dictadura hippie


Cuando fue necesario imponer la paz y el amor por la fuerza no dudamos. Con aviones fumigadores rociamos con ácido lisérgico los centros de poder, las grandes multinacionales, los centros financieros, los medios de comunicación y los cuarteles militares.

La mayoría de la gente cambió su conciencia, pero otros se resisten. Por eso, desde nuestra Comisaría del Amor, reprimimos cualquier forma de vida que no sea como la nuestra. Ahora son ellos los que tienen que aprender.

Vamos a seguir vigilando, buscando a los que no cambiaron. Vamos a ser todos iguales, porque la paz y el amor no se piden, se imponen.


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